La realidad española está todavía muy lejos de dar una respuesta educativa de calidad a las actuales demandas sociales.
Mientras la Unión Europea declaró el año 1996 como el Año de la Formación a lo Largo de la Vida, por considerar a la educación como un proceso permanente importante para el desarrollo de los países, actualmente España, a pesar de considerar importante el pleno desarrollo de la personalidad humana, continúa manteniendo en el artículo 27 de la Constitución una definición jurídica de Educación muy pobre, limitando el concepto de Sistema Educativo a la Educación Obligatoria (Educación Formal).
Desde 1969, con la publicación del llamado Libro Blanco (precursor de la reforma de la Ley General de Educación de 1970) viene incluyéndose la Participación en el Sistema Educativo como elemento de calidad. Se viene demandando la actitud activa en el proceso educativo por parte de alumnos, padres y profesores, dejando fuera del sistema educativo otro tipo de entidades también comprometidas con la formación de las personas, las cuales, paradójicamente, son contratadas para desarrollar proyectos de educación compensatoria, educación en valores…
La separación de la Educación Formal de otras alternativas educativas No Formales (como son las Asociaciones Educativas) ha producido consecuencias negativas en la Educación Española.
Las Asociaciones Educativas han sido subvaloradas a nivel académico, aun cuando, en aspectos puntuales pero múltiples, su productividad formativa e instructiva pudiese ser superior a la de las instituciones formales.
Por otro lado, las Escuelas se van sobrecargando a base de la incorporación de contenidos que podrían haber sido perfectamente atendidos por Asociaciones Educativas u otras alternativas No Formales.
Debido al abandono institucional sufrido en el panorama educativo español, existe una falta de planificación estructural en el ámbito de las Asociaciones Educativas, manifestada en la escasez de criterios unificados de actuación y la inexistencia de una línea general de actuación en lo referido a la metodología y evaluación de los programas desarrollados por éstas. Cada A.E. sigue unos criterios propios que no tienen por que coincidir con los de las demás Asociaciones.
Por otro lado, el Sistema Educativo Español, a pesar de los múltiples cambios legislativos, se mantiene con los mismos medios e instituciones convencionales con los que ha estado funcionando hasta el momento. Por este motivo no se encuentra en la situación mas adecuada para satisfacer la demanda social de la educación
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